Emprendiendo en Puebla: cómo los migrantes regresados ​​encuentran esperanza y apoyo


 Local

La migración en retorno, que es causada por la deportación y el reingreso voluntario de personas al país, es un fenómeno poco atendido por el Estado mexicano. Puebla es la quinta entidad a nivel nacional con más repatriados provenientes de Estados Unidos, y esta cualidad, según el Colegio de México (Colmex), creció alrededor de 100 por ciento en los últimos 20 años. Quienes regresan a su tierra vuelven desamparados al cruzar la frontera, pues problemas como el desempleo, la drogadicción, discriminación, inadaptabilidad y hasta fracturas emocionales, obstaculizan para muchos vivir el llamado “sueño poblano”.

Israel Concha, fundador de la asociación civil New Comienzos, que acompaña a mexicanos que, como él, fueron forzados a regresar al territorio nacional luego de ser deportados, expone que “uno quiere salir adelante en el país que lo vio nacer”, pero hacerlo se vuelve complejo cuando se carece de documentos, vivienda, recursos y apoyo.

La discriminación y el racismo son factores cotidianos para varios de estos migrantes, esencialmente los más jóvenes, expone el activista deportado. Aunado a ello, subraya que pocos empleadores se atreven a contratar personas en esa situación. Quienes lo hacen, sin embargo, muchas veces ofrecen trabajos informales, poco certeros y escasamente remunerados.

Por si ello fuera poco, los problemas emocionales detonados por la inestabilidad económica y la lejanía con sus seres queridos afectan el bienestar de esta población.

Datos del Colegio de México (Colmex) evidencian que en Puebla, durante las últimas dos décadas, creció la migración en retorno hasta en 400 por ciento.

Según un reporte elaborado por dicha institución, con base en registros federales, en el año 2000 se reportó el reingreso de 10 mil personas a la entidad poblana. Sin embargo, para 2010 la cifra casi se cuadriplicó, al registrar la llegada 36 mil personas en ese año.

Posteriormente, en 2015, el número descendió a 20 mil personas, lo cual de cualquier forma fue 100 por ciento mayor en comparación con el primer valor de referencia, que fue el que se presentó al inicio del milenio.

En lo que va de 2023, el Instituto Nacional de Migración (INM) reportó el retorno de 9 mil 920 poblanos a nuestro país.

Según el Instituto Poblano de Atención al Migrante (IPAM), al menos el 70 por ciento de los migrantes en retorno fueron repatriados. El resto vuelve usualmente de forma voluntaria.

Lejos de casa en un nuevo hogar

Facundo Eduardo Martínez Aguilar, originario de Chiautla de Tapia, regresó, tras ser deportado, al municipio que, aunque lo vio nacer, nunca conoció lo suficiente, pues partió de su tierra cuando tenía cinco años de edad. Veinte años después, sin embargo, fue forzado a vivir en un lugar que sólo conocía en los relatos de su familia.

Era noviembre de 2014, días antes de celebrar el Día de Acción de Gracias, mejor conocido como Thanksgiving Day, que es una festividad muy popular en Estados Unidos y que consiste en compartir tiempo, regalos y alimentos con amigos o familiares.

Aunque años atrás abandonó el camino de las pandillas, pues su familia le advirtió que meterse en problemas legales era arriesgado en su situación, ya que no contaba con la residencia permanente o ciudadanía de aquel país, Eduardo optó por salir con un viejo amigo.

Todo marchaba bien para él y aquel “camarada”. La música, el viento y el anochecer se mezclaron para crear una velada emocionante para los dos jóvenes, en especial para Eduardo, quien anhelaba vivir el “sueño americano” del que siempre había escuchado.

Millas más tarde, sin embargo, fueron sorprendidos por una patrulla de la Policía Estatal de Indiana. Aparentemente, una revisión rutinaria.

Al detenerlos, el oficial pidió al conductor –su amigo– que mostrara su licencia de manejo, no obstante, no contaba con este documento.

En ese momento, Eduardo creyó que quizá lo más grave para él y su acompañante sería pagar una multa. El problema, sin embargo, fue cuando los uniformados indagaron en el vehículo y hallaron estupefacientes. Así fue como cambió todo para el poblano.

Tras ser aprehendido, Eduardo compareció ante un juez, a quien, tras una serie de apelaciones, y a cambio de no ser acusado por ningún cargo, le ofreció firmar su deportación voluntaria. El togado aceptó y fue en cuestión de horas cuando fue enviado a México, sin documentos, dinero, ropa, pero con muchas dudas.

Por ese motivo, y tras una serie de acontecimientos que la desanimaron, en 2012, cuatro años después de haber partido hacia ese país, regresó voluntariamente a Puebla, con un sentimiento de frustración, pero también de orgullo por haber realizado una hazaña importante para mejorar su calidad de vida.

No obstante, ni siquiera el peligroso tránsito por el que pasó para llegar a Nueva Jersey, donde vivió, fue tan difícil para ella como lo fue volver a Puebla y reconocer que para vivir bien en su propio país necesitaba afrontar varios obstáculos.

Cuando quiso retomar su educación, Erika se encontró con varias trabas, lo que la dejó estancada por varios meses, ya que su necesidad en ese momento era trabajar para poder sostenerse económicamente.

Conforme avanzaban los meses y las ofertas de trabajo eran cada vez más precarizadas e inestables, el sueño de crear su propio salón de belleza se debilitó hasta que se esfumó, pues su necesidad de trabajar y conseguir dinero era mayor.

Aunque “tocó fondo”, Erika lo puso todo en retrospectiva y decidió dar un siguiente paso, y fue así como empezó un pequeño negocio de venta de ropa en Chiautla de Tapia. Así, descubrió que quizá el llamado sueño poblano no estaba tan distante para ella.

Hoy en día, la joven fundó su propia marca de artículos de limpieza dermatológica, y de esta manera encontró una nueva pasión que le regresó el entusiasmo por vivir en Puebla.

“Al final se transformó el sueño, porque, como te decía, el sueño existe acá, porque yo nunca logré hacer nada de esto allá, y aquí fui a la escuela fui acá y puede hacer más, nada más que tienes que tener el sueño, las metas y tienes que saber a dónde quieres ir y qué es lo que te gusta”, indica.

Según información del gobierno estatal compartida a esta casa editorial, la mayoría de poblanos en retorno cuenta con al menos estudios de primaria. Muy pocas personas se graduaron de bachillerato e incluso universidad.

Empleos informales, única opción incluso para jóvenes preparados.

Israel Concha, fundador de New Comienzos, sostiene que las opciones laborales para los mexicanos en retorno suelen ser muy precarias.

“Desafortunadamente, muchos de los que regresan a la escuela, por ejemplo, sobre todo las niñas, niños y adolescentes migrantes, pueden llegar a sufrir bullying, es un tema que hemos visto mucho (...) además, otras personas sufren al no poder encontrar un trabajo, regularmente porque no tienen experiencia laboral en México, eso es un tema muy común”, enfatiza.

Aunado a lo anterior, la discriminación hacia este sector de la población suele ser constante, principalmente hacia niños y jovenes, reconoce el activista.

En los mejores casos, algunas compañías aprovechan las habilidades lingüísticas de los migrantes en retorno para ofrecerles empleos como agentes de ventas por teléfono, comúnmente conocidos como trabajos de call center –por su origen anglosajón–.

“Hay call centers, pero necesitamos mucho más, porque yo no he visto a alguien que se haya jubilado de un call center. Además, hay mucha rotación, imagínate estar contestando llamada tras llamada, por eso la vida laboral de un agente promedio de call center es de ocho meses”, apunta el también activista.

El problema es que este tipo de trabajos ofrecen sueldos poco competitivos y los mismos suelen ser muy demandantes, lo cual no se equipara con la remuneración. Esto sin contar que en muchas ocasiones se condiciona a los trabajadores a firmar contratos de forma mensual o semanal, para así evadir la generación de antigüedad y el otorgamiento de servicios de seguridad social, entre otros.

Por si eso fuera poco, Concha señala que la reinserción a la vida económica y social se complica ante el desconocimiento y falta de acompañamiento que existe en torno a la regularización burocrática, es decir, no hay programas que orienten a los migrantes en retorno para que ellos puedan obtener documentos de identidad, como identificación oficial, firma electrónica ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), etcétera.

“Vemos que las personas, cuando regresan a México, son indocumentados en su propio país, porque no pueden demostrar que son ciudadanos, por ejemplo, con el INE o pasaporte. Además, al regresar a México, muchos no tienen siquiera un comprobante de domicilio ni testigos, por ejemplo”, precisa.

Y añade: “Tenemos personas que nacieron en México, pero no pueden tramitar su acta de nacimiento, tal vez porque nunca fueron registrados. Por ejemplo, un joven nació en Puebla, pero con una partera, y al mes de nacido se lo llevaron a Estados Unidos. Entonces, toda su vida vivió como indocumentado y ahora, a los 25 años que regresa, no puede comprobar que es mexicano”.

Aunado a lo anterior, Concha opina que el retorno de personas a México aumentará en años futuros si es que el partido Republicano vuelve a tomar la presidencia de Estados Unidos, pues argumenta que con ese régimen siempre se arrastra una narrativa de nacionalismo que impacta en la discriminación de quienes viven indocumentados.

El panorama de la migración en retorno en Puebla

Según datos del Colegio de México (Colmex), que fueron extraídos de su estudio sobre Migración en Retorno, para 2015, todos los municipios de Puebla contaban con al menos un poblano que fue deportado o que volvió voluntariamente a su tierra natal.

Los municipios que presentaron el mayor ingreso de migrantes en la última década fueron Puebla capital, Izúcar de Matamoros, Atlixco y Tehuacán.

El Instituto de los Mexicanos en el Exterior, de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), por su parte, expuso que, hasta 2020, había por lo menos 23 municipios de procedencia que concentraban el 50 por ciento de los poblanos que viven en Estados Unidos.

Dichas demarcaciones son: Puebla, Atlixco, Izúcar de Matamoros, San Pedro Cholula, Huaquechula, Chietla, Tehuacán, Chiautla de Tapia, Tepeaca, Acajete, Tehuitzingo, Acatlán, Ocoyucan, Tochimilco, Huejotzingo, Jolalpan, Tlacotepec de Benito Juárez, Tecamachalco, Tlatlauquitepec, San Martín Texmelucan, Atzitzihuacán y Huauchinango.

Respecto a la variación demográfica de poblanos en retorno, el Colmex destacó que los grupos etarios con mayor incidencia de reingreso a la entidad son los hombres de entre 30 a 34 años de edad, le siguen los de 35 a 39 años, luego los de 25 a 29 años y después los de 40 a 44 años.

Análogamente, la institución académica detectó que la mayoría de los hombres en esta situación se encuentra laborando en la informalidad, siguen los poblanos que se autoemplean, pero también destacó que la tasa de desempleo en ese sector era de hasta 25 por ciento.

En el caso de las mujeres la situación es menos satisfactoria. Hasta 2015, según el estudio del Colmex, al menos el 60 por ciento de las mujeres poblanas estaba desempleado.

Por otro lado, de forma general, el ingreso económico promedio de un poblano en retorno hasta ese año era de 5 mil pesos mensuales, mientras que para una mujer en esa misma condición era de 4 mil pesos. Esta última cifra es apenas superior a la línea de pobreza por ingresos que establece el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que es de 3 mil 559.88 pesos por mes, por cada persona.

Datos del Instituto Nacional de Migración (INM) arrojan que, en lo que va de 2023 se han registrado 9 mil 920 eventos de poblanos devueltos a México desde Estados Unidos, convirtiendo a la entidad en la quinta con mayor número de ciudadanos que son repatriados.

No obstante, pese a que los últimos datos parecen “altos”, Iram Mercado Carrillo, subdirector de Proyectos Migratorios para el Desarrollo Integral del Migrante Poblano, del Instituto Poblano de Asistencia al Migrante (IPAM), comenta que el número de eventos no implica necesariamente que se trate de personas distintas. Es decir, el INM contempla eventos, no casos individuales, para contemplar dicha estadística.

Esto afectaría en casos como aquellos en los que una sola persona intenta llegar de forma irregular a Estados Unidos, pues la autoridad registra el número de intentos y no verifica si es o no la misma persona.

Opciones en Puebla para migrantes en retorno

En Puebla, desde hace por lo menos cuatro años, el gobierno estatal cuenta con dos políticas públicas dirigidas a migrantes en retorno, en las que se ofrecen recursos, capacitaciones y se impulsan negocios a partir del emprendedurismo.

De acuerdo con Mercado Carrillo, el IPAM cuenta con los programas Migrante Emprende y Capacitación de Competencias y Certificación.

En el caso del primero, la dependencia, que forma parte de la Secretaría de Gobernación (Segob), recibe solicitudes de poblanos en retorno que deseen instalar un negocio tras su reincorporación al estado.

De esta manera, en caso de ser satisfactorio el registro, se otorgan recursos económicos para materializar la propuesta, sin necesidad de reintegrarlos al gobierno. Es decir, es un apoyo, no un préstamo, pero la condición es que se concrete el proyecto por el que se solicitó el dinero.

En cuanto al segundo programa, el funcionario indicó que se ofrecen talleres y cursos a los emprendedores poblanos, todo ello con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Puebla (UTP).

“A lo mejor el migrante cuando retorna sabe, por ejemplo, cómo se hace una masa, pasta, cómo se corta la madera, qué tipo de corte es el ángulo, qué tipo de sierras se requieren en la plomería, saben cómo soldar e incluso colocar una tubería, entonces, todo ese conocimiento que ya traen de Estados Unidos lo saben aplicar, pero no conocen cómo llevar o desarrollar un negocio. Para ellos es el programa Migrante Emprende”, comenta.

Para acceder a ambas estrategias es necesario que la persona que las solicite acredite su condición como migrante en retorno. Lo anterior puede realizarse a través de identificaciones oficiales emitidas en algún Consulado de México en el extranjero, o bien con el apoyo de recibos de alquiler, etcétera. Es importante señalar que el estatus de migrante permanecerá vigente por cuatro años desde la llegada al país.

El funcionario estatal explica que, de 2019 a junio de 2023, el IPAM ha otorgado mil 170 capacitaciones y certificaciones para poblanos repatriados; mientras que en el programa de Migrante Emprende se han concluido mil 261 registros, también durante ese periodo.

Finalmente, Mercado Carrillo expone que los programas del IPAM han tenido buen recibimiento, sin embargo, reconoció que es complejo para los migrantes que regresan a su estado natal conocer sobre este tipo de programas.

Así, además de la desinformación, el funcionario explica que la población migrante en ocasiones tiene pocas expectativas sobre la efectividad de los programas sociales.

Fuente: El Sol de Puebla


Artículo Anterior Artículo Siguiente

Lluvias

centered image